Entre mi cama y mis sábanas existe una entidad tan molesta que araña las paredes de mi mente.
Doy vueltas esperando acomodar mis pensamientos de forma relajada para hundirme en la calma
Me abrazo a la almohada buscando un refugio que los brazos ajenos ya no me dan.
Ese lado de mi cama ahora es frio.
Tan reservado a la soledad.
Tomó las mantas como tabla salvavidas, y me aferro al poco calor que dan,
¿Qué sentido tiene dormir, sì despertar será igual de duro también?
Pero no me dejo convencer por ese pensamiento y salgo al patio a tomar un poco de aire.
¿Cuantas noches he salido a ver las escasas estrellas?
Esas estelas tan mágicas que añoro tanto tocar,
¿se reirán de mi terco insomnio?
¿En dónde está? Les pregunto con la finalidad de encontrar respuesta.
¿Donde esta la medicina para esta tristeza que se funde en mi alma?
¿Donde esta la cura para todo este amor suprimido en mi desolación?
Solo en esta penumbra es cuando lo añoro.
Y sin reservas, les imploro que lo traigan a mi lado.
Pero tampoco se lo ordeno al tiempo, quiero que regrese a mi vida cuando sea el instante justo.
Quiero que, cuando nos encontremos, se sienta tan completo como me sentire yo.
Que, al cruzar nuestras miradas, en sus ojos ver sin reservas las palabras
"Eres tú, estoy aquí, eh esperado este momento"
Y yo decir
"Bienvenido a mi vida, ya anhelaba verte."
¿Soy tan cursi?
¿Tan infantil?
Mis ojos empiezan a cerrarse mientras el sol parece querer salir.
Entro y me refugio nuevamente en el colchón,
Como el capullo o nido, me centro en poder renacer en unas horas,
En encontrar un poco de paz emocional.
